Conducir no solo implica mover un vehículo; también comunica experiencia, seguridad y criterio en la vía. Muchos conductores, incluso con licencia en mano, cometen errores que los hacen parecer inexpertos y que, además, aumentan el riesgo de incidentes. Identificarlos es el primer paso para corregirlos y avanzar hacia una conducción más segura y confiable.
Uno de los errores más frecuentes es no usar correctamente las direccionales. Señalizar tarde, hacerlo solo a veces o no hacerlo en absoluto genera confusión entre otros actores viales. Las direccionales no son un detalle menor: son una herramienta clave de comunicación que permite anticipar maniobras y prevenir accidentes.
Otro comportamiento típico de un conductor novato es frenar de forma brusca e innecesaria. Esto suele estar relacionado con una mala lectura del entorno o con no mantener la distancia de seguridad adecuada. Conducir implica anticiparse: observar el tráfico, prever semáforos, peatones y cambios de carril con tiempo suficiente para maniobrar suavemente.
También es común no revisar los espejos antes de cambiar de carril. Muchos conductores confían solo en su intuición o en una mirada rápida hacia adelante, olvidando que los puntos ciegos existen. Un conductor con buena formación revisa espejos, activa direccionales y ejecuta la maniobra solo cuando es seguro hacerlo.
Otro error que delata falta de experiencia es conducir en punto muerto, especialmente en bajadas. Esta práctica, además de ser riesgosa, reduce el control del vehículo y afecta la capacidad de reacción. Mantener una marcha adecuada permite aprovechar el freno del motor y tener mayor estabilidad.
Finalmente, la inseguridad al maniobrar, como parquear o arrancar en loma, también es un signo común de conducción poco entrenada. Estas situaciones no deberían generar pánico, sino resolverse con técnica y práctica guiada.
La buena noticia es que todos estos errores se pueden corregir. Con formación adecuada, acompañamiento profesional y práctica consciente, cualquier conductor puede ganar confianza y mejorar su desempeño en la vía. En Andina creemos que conducir bien no es cuestión de talento, sino de aprendizaje y hábitos correctos.








